Me diagnosticaron cuando era muy joven. Fue muy difícil para mí porque lo que quería era vivir como una adolescente y no tener que pasar mi vida entera ocupándome de esta enfermedad!
Tenía muchos sueños para mi vida futura, pero la psoriasis cambió mi vida. Dejé de hacer deporte. Dejé de tener una vida social normal. Tuve que cambiar la forma en la que me vestía para que no se me viera la piel. Pasaba mucho tiempo en el hospital probando todo tipo de tratamientos pero no era fácil encontrar uno adecuado. Era difícil para mí tanto física como emocionalmente – quería morirme.
Afortunadamente, en 1991 conocí “GIPSO”, el Grupo de Ayuda a la Investigación y la Información sobre la Psoriasis, que es una asociación de pacientes en Bélgica que facilita información a gente como yo. Fui a reuniones que me influyeron de tal manera que me hicieron querer dedicar todo mi tiempo libre a ayudar a otras personas con psoriasis.
Desde entonces, mi vida ha cambiado. Trabajando con una asociación de pacientes encontré una nueva seguridad en mí y descubrí habilidades y capacidades que ni sabía que tenía.
Pienso que ahora soy más fuerte que antes y quiero compartir mi propia experiencia con otra gente que padece psoriasis y decirles que aunque tengan esta enfermedad es posible vivir como una persona “normal”.
Antes, la psoriasis decidía cómo tenía que vivir mi vida. Hoy en día, canto, bailo y disfruto conociendo gente nueva. Ahora, yo decido cómo quiero vivir.